Centro Sophia Higea
Este artículo entrega una mirada amplia y estructurada sobre la depresión, abordando cómo comprender mejor esta condición, cómo reconocer cuándo puede estar afectando significativamente la vida diaria y qué aspectos influyen en su aparición y evolución. A lo largo del contenido se revisan distintos factores que pueden participar en el problema, las formas en que puede manifestarse, cómo se realiza una evaluación adecuada y las distintas alternativas disponibles para abordarla.
La depresión es una enfermedad, no solo un estado de tristeza ni una falta de voluntad. La depresión es un trastorno mental, considerado un trastorno mental común, que puede afectar el ánimo, el sueño, la energía, la concentración, la motivación, el apetito, y la forma en que una persona se relaciona con su vida diaria. Por eso, cuando una persona busca depresión y cómo tratarla, normalmente quiere comprender qué opciones existen, cuándo consultar y qué tipo de apoyo puede ayudarle a recuperar su estabilidad.La depresión puede presentarse con distintos niveles de intensidad. En algunos casos se manifiesta como una depresión leve, mientras que en otros puede avanzar hacia una depresión moderada, una depresión grave, o un trastorno depresivo mayor. La principal diferencia entre cada uno de ellos radica en el número de síntomas presentes, su intensidad y el nivel de alteración en la vida diaria del paciente.
La mejor forma de entender las distintas causas de una depresión es teniendo en consideración lo que se denomina "los factores de riesgo de padecer depresión" que son características, variables o situaciones que aumentan la probabilidad de que una persona desarrolle este trastorno mental, aunque su presencia no garantiza que la enfermedad se manifieste de forma obligatoria. Estos factores se dividen en 4 categorías:
i. Antecedentes familiares: Tener parientes de primer grado (padres o hermanos) con trastornos depresivos, ya que triplica el riesgo personal de padecer la enfermedad; ii. Química cerebral: Desequilibrios en los neurotransmisores encargados de regular el estado de ánimo, el sueño y el apetito (como la serotonina, dopamina y norepinefrina); iii. Cambios hormonales: Fluctuaciones asociadas al posparto, alteraciones tiroideas o menopausia.
i. Baja autoestima: Tendencia a la autocrítica severa, dependencia extrema de la aprobación ajena o pesimismo constante; ii. Dificultad para manejar el estrés: Vulnerabilidad psicológica alta ante situaciones conflictivas o abrumadoras cotidianas; iii. Comorbilidad mental: Padecer de forma previa trastornos de ansiedad, trastornos de la conducta alimentaria, trastornos de la personalidad, trastornos del estado de ánimo, como el trastorno bipolar, o presentar patrones estacionales, como el trastorno afectivo estacional.
i. Traumas infantiles: Haber sufrido abuso físico, emocional, sexual o negligencia grave durante la niñez; ii. Eventos estresantes recientes: Pérdida de un ser querido (duelo), rupturas sentimentales o divorcios, y despidos laborales; iii. Entorno socioeconómico desfavorable: Vivir en situaciones de pobreza, acumular deudas insostenibles o la falta de acceso a recursos básicos; iv. Aislamiento social: Falta de una red de apoyo familiar o de amigos, común tanto en jóvenes con acoso escolar como en la vejez.
i. Enfermedades crónicas o graves: Diagnósticos complejos que merman la calidad de vida, tales como el cáncer, dolor crónico, diabetes o problemas cardíacos; ii. Consumo de sustancias: El abuso de alcohol, marihuana u otras drogas ilegales altera la química del cerebro y detona cuadros depresivos intensos; iii. Efectos secundarios de medicamentos: Ciertos fármacos prescritos (como algunos tratamientos hormonales o antihipertensivos) incluyen síntomas depresivos como contraindicación.
Es recomendable buscar ayuda profesional cuando los síntomas de la depresión duran más de dos semanas, afectan la vida diaria o interfieren con el sueño, el trabajo, los estudios, las relaciones, la energía o la capacidad de disfrutar actividades cotidianas. Algunas señales de alerta son:
Los síntomas de la depresión pueden variar según la edad, el contexto y los antecedentes personales. En algunas personas los síntomas depresivos pueden ser leves al inicio, pero mantenerse en el tiempo y empeorar si no son abordados correctamente. En otros casos, pueden aparecer con mayor intensidad durante una situación específica, como un duelo, trauma, estrés sostenido, cambios hormonales importantes, consumo problemático de alcohol o las drogas, o antecedentes de sufrir depresión u otras enfermedades a lo largo de la vida que nos pueden llevar a un estado de depresión.
El trastorno depresivo mayor es una forma de depresión clínica severa caracterizada por: i. Estado de ánimo deprimido la mayor parte del día, casi todos los días; ii. Anhedonia: Disminución marcada del interés o placer en todas o casi todas las actividades diarias; iii. Alteración del peso o apetito: Pérdida o aumento significativo de peso (más del 5% en un mes) o alteración diaria del apetito; iv. Problemas del sueño: Insomnio (dificultad para dormir) o hipersomnia (dormir en exceso) casi a diario; v. Alteración psicomotora: Agitación o enlentecimiento motor observable por los demás, no solo una sensación subjetiva. vi. Fatiga: Pérdida de energía o cansancio extremo casi todos los días. vii. Inutilidad o culpa: Sentimientos excesivos o inapropiados de inutilidad o de culpa moral, que pueden llegar a ser delirantes. viii. Dificultad cognitiva: Disminución de la capacidad para pensar, concentrarse o tomar decisiones cotidianas. ix. Pensamientos de muerte: Ideación suicida recurrente (con o sin un plan específico), intentos de suicidio o pensamientos constantes sobre la muerte.
Si sientes que tienes 5 o más de estos síntomas que están mayor parte del día, casi todos los días y han durado más de 2 semanas, y uno de ellos es ánimo deprimido o pérdida marcada de interés o placer, es importante que acudas a la consulta de un profesional de la salud para realizar el diagnóstico correcto y poder recibir un tratamiento adecuado según cada caso.
Si tienes pensamientos de hacerte daño, ideas suicidas, sensación de que no puedes mantenerte a salvo o riesgo inmediato para ti u otra persona, busca ayuda urgente. Contacta a un servicio de emergencia, acude al centro de salud más cercano o llama a una línea de apoyo en crisis de tu país.
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Siguiendo la definición del Manual Diagnóstico y Estadístico de los trastornos mentales (DSM-5), se define como una forma de depresión crónica y a largo plazo en la que el paciente experimenta un estado de ánimo deprimido la mayor parte del día, casi todos los días, durante un período mínimo de dos años seguidos en adultos, o un año en niños y adolescentes. A diferencia del trastorno depresivo mayor, sus síntomas suelen ser de intensidad leve o moderada, pero se mantienen de forma continua y prolongada en el tiempo. Lo más complejo de este tipo de depresión, al ser normalmente mal abordada, genera que la persona normalice su malestar, llegando a sentir que la tristeza, el cansancio y el pesimismo forman parte de su propia personalidad.
Una de las razones por las que muchas personas no mejoran es que reciben un abordaje demasiado general, donde normalmente se identifican los síntomas, se recetan distintos tipos de medicamentos, y se recomienda terapia psicológica para resolver aquello no resuelto o expresado, como si todos los casos fueran igual. La depresión tiene distintos caminos de origen y por lo mismo distintos tipos de tratamiento para cada caso.
En algunas personas predomina el estrés sostenido por estilos de vida o situaciones concretas. En otras pensamientos negativos respecto a si mismo o la vida producto de experiencias vividas en la infancia, algún duelo, la pérdida o el trauma. En otras, depresión y ansiedad persistente, alteraciones del sueño, agotamiento, cambios de humor, ahogos y/o taquicardias que pueden estar indicando alteraciones hormonales o desregulación neurofisiológica. En otras baja autoestima, aislamiento, vulnerabilidad social o malas relaciones familiares.
Esta diversidad explica por qué el correcto manejo de la depresión debe considerar factores biológicos, psicológicos, ambientales - sociales, como factores médicos y estilos de vida. Por esto mismo, para tratar este problema de salud mental, se debe partir primero con un correcto diagnóstico de depresión, ya que según esto, dependerá las diferentes opciones de tratamiento que pueden combinarse según cada caso. No hay una única intervención que funcione igual para todas las personas.
Por eso, el tratamiento para la depresión debe considerar la historia personal, los síntomas predominantes, la presencia de enfermedades preexistentes, uso de medicamentos, factores de riesgo, nivel de apoyo emocional, y por sobre todo si la depresión ocurre por algún evento pasado no resuelto, pensamientos recurrentes negativos sobre uno mismo o las posibilidades de la vida, o si aparece en situaciones puntuales sin que haya un pensamiento asociado, o por otro lado, son síntomas persistentes que no están relacionados con un evento o pensamiento en particular.
Como vimos, el tratamiento adecuado va a depender de cada caso, donde las opciones más frecuentes incluyen:
En muchos casos el tratamiento debe ser integral, donde se utiliza de manera conjunta psicoterapia, medicación, sesiones de neurofeedback, cambios en hábitos y estilos de vida, apoyo social, siempre acompañado de un seguimiento profesional. Mientras más precisa sea la evaluación diagnóstica, más personalizado y efectivo puede ser el tratamiento. Para sentirse mejor no basta con aplicar una receta general, se requiere comprender cada caso y las necesidades concretas de la persona.
La medicina clínica neurofuncional es un avanzado enfoque médico integral, que busca comprender la raíz del problema, centrandose en el diagnóstico y tratamiento de las distintos factores que pueden estar alterando la estabilidad mental, emocional y física del paciente en una depresión.
Desde esta mirada, el trastorno depresivo no se entiende únicamente como un problema psicológico, ambiental o de vulnerabilidad social. También puede relacionarse con patrones alterados del funcionamiento del sistema nervioso central, fallas químicas u hormonales producto de estilos de vida o enfermedades preexistente, que pueden llevar a deficiencias nutricionales, problemas intestinales, desregulaciones microbianas o presencia excesiva de metales pesados.
La medicina clínica neurofuncional, al ver a cada persona como un ser unido por sus experiencias, mente, como procesa sus experiencia, y su cuerpo biológico, gobernado por una interacción entre hormonas, neuroquímicos y memorias sensoriales, puede utilizar distintos enfoques terapéuticos que explicamos brevemente a continuación:
Aunque la medicación no es un enfoque utilizado por la medicina neurofuncional como terapia de afrontamiento, si recomienda su uso, ya que un antidepresivo puede ser la via más rápida de intentar estabilizar los síntomas de una persona, y más si esta pasando por un cuadro depresivo mayor, o estas con crisis emocionales que pueden poner en riesgo su vida o la de los demás, ya que al actuar sobre sistemas neuroquímicos relacionados con el estado de ánimo, la motivación, el sueño y la energía, como serotonina, noradrenalina, norepinefrina o dopamina, puede contribuir progresivamente a estabilizar el estado de ánimo y reducir los síntomas de depresión, siempre bajo supervisión médica.
Dentro del tratamiento farmacológico existen distintos grupos de medicamentos. Algunos actúan como inhibidores selectivos de la recaptación de serotonina, entre los que se encuentran fármacos como fluoxetina o sertralina. Otros medicamentos actúan como inhibidores de la recaptación de noradrenalina y serotonina, como venlafaxina. También existen inhibidores de la monoaminooxidasa, aunque su uso requiere especial supervisión médica.
No todas las personas necesitan medicación, y no todos los casos responden igual. Además, algunos medicamentos pueden producir efectos secundarios, por lo que su uso debe ser supervisado profesionalmente. En este proceso es fundamental una adecuada relación médico-paciente, porque permite evaluar beneficios, ajustar dosis, resolver dudas, detectar falta de respuesta y prevenir recaídas.
La medicación no debe suspenderse ni modificarse sin orientación profesional. En algunos casos puede ser eficaz; en otros, puede requerir ajustes o combinación con psicoterapia y otras estrategias.
En una depresión, cuando existen síntomas generalizados, y con mayor prevalencia en un cuadro de depresión mayor y/o persistente, puede estar siendo provocada por un sistema nervioso central desregulado, que cuando esto ocurre, provoca fallas químicas y hormonales que arrastran a una personas a un aumento de los síntomas depresivos y ansiedad, provocando además cambios de humor, irritabilidad, insomnio, opresiones de pecho, taquicardias entre otros síntomas.
Para estos casos, realizar sesiones de neurofeedback puede ser un enfoque muy efectivo, ya que es una terapia no invasiva orientada a favorecer la autorregulación del sistema nervioso central. Durante la sesión, se monitorea la actividad cerebral y el cerebro recibe retroalimentación en tiempo real, generalmente mediante sonidos o señales audiovisuales, que permiten entrenar el cerebro para lograr su autorregulación. Esta información puede ayudar al sistema nervioso a reconocer patrones de desregulación y a reorganizarse de forma eficiente, permitiendo en estos casos resultados excelentes en personas con depresión, ansiedad entre otros síntomas asociados a esta afección.
No necesariamente. El neurofeedback puede formar parte de un abordaje integral, pero no reemplaza de manera automática la psicoterapia, ni el uso de un antidepresivo. En aquellos casos que hay sintomatología asociada a un sistema nervioso desregulado, neurofeedback puede tener un rol crucial en la recuperación, pero no reemplaza a la terapia psicológica cuando la depresión es producto de pensamientos negativos, situaciones ambientales o vulnerabilidad social.
Su uso debe evaluarse caso a caso y entenderse como parte de un abordaje integral, no como una cura única ni como sustituto automático de tratamientos médicos o psicológicos.
Los hábitos no reemplazan un tratamiento profesional cuando la depresión es significativa, pero pueden ser un pilar importante para apoyar el proceso de recuperación Algunas áreas importantes son:
Las personas con depresión pueden tener dificultades para iniciar cambios, incluso cuando saben que podrían ayudarles. Muchas veces la dificultad no está en saber qué hacer, sino en no tener energía, motivación o claridad para hacerlo. Por eso, los cambios deben ser realistas, graduales y acompañados. Exigir demasiado puede aumentar la frustración, los sentimientos de culpa y la sensación de fracaso.Pequeñas acciones, como caminar algunos minutos al sol, llevar una alimentación más saludable, retomar una actividad significativa o conversar con alguien de confianza, pueden ayudar a recuperar gradualmente el grado de actividad y mejorar el estado de ánimo.
Si crees que puedes estar pasando por depresión, el primer paso es no minimizar lo que estás sintiendo. Sufrir depresión puede afectar profundamente la vida diaria, y pedir ayuda a tiempo puede cambiar el curso del proceso.
Puedes comenzar por:
Una persona no debe esperar a estar “muy mal” para consultar. Mientras antes se identifique el problema, más posibilidades existen de orientar el tratamiento de manera eficaz y recuperar progresivamente el control de la vida.
No existe un único tratamiento ideal para todas las personas. El mejor tratamiento depende de un diagnóstico correcto, que debe evaluar la intensidad de los síntomas, su duración, los antecedentes personales, el nivel de apoyo familiar y vulnerabilidad social, como además si los sintomas ocurren por pensamientos puntuales o estan de manera generalizada. El mejor tratatamiento puede incluir psicoterapia, medicación cuando corresponde, terapia de neurofeedback para regular el sistema nervioso central y/o cambios de hábitos de ser necesarios.
Si. La terapia de neurofeedback puede tener un rol crucial cuando existe señales de un sistema nervioso desregulado, ya que favorece la autorregulación cerebral y del sistema nervioso central, que puedo jugar un rol clave en la correcta recuperación. Su pertinencia debe evaluarse caso a caso.
No siempre. Algunas personas pueden mejorar con psicoterapia, cambios en hábitos, apoyo familiar y estrategias de regulación emocional. En casos de depresión moderada, severa o persistente, un médico o psiquiatra puede indicar medicación antidepresiva, como además sesiones de neurofeedback para aayudar a que el sistema nervioso vuelva a su estado de regulación natural. La decisión de usar medicamentos debe tomarse profesionalmente y considerar beneficios, riesgos y posibles efectos secundarios.
La duración varía según cada persona. Algunos casos requieren pocas semanas de apoyo inicial, mientras que otros necesitan meses de tratamiento y seguimiento. Lo importante es evaluar la evolución, ajustar el plan terapéutico, reducir el riesgo de recaída y evitar el abandono del tratamiento antes de tiempo.
Tratar la depresión requiere una mirada seria, personalizada e integral. No se trata solo de “pensar positivo o de conversar lo que me pasa” ni de esperar que los síntomas desaparezcan solos. La depresión es un problema que puede afectar el ánimo, el cuerpo, el sueño, la energía, la concentración, la motivación y la forma en que una persona vive su día a día.Las opciones de tratamiento pueden incluir psicoterapia, medicación antidepresiva cuando corresponde, sesiones de neurofeedback para regular el sistema nervioso central, cambios en hábitos, estilos de vida y apoyo social.
Una guía de práctica clínica puede ayudar a ordenar decisiones terapéuticas generales, pero cada persona necesita una evaluación individual. El tratamiento adecuado depende del diagnóstico correcto, que evalúe la intensidad de los síntomas, la historia personal, la presencia de comorbilidades, y otros factores de riesgo como es el nivel de apoyo disponible. Esto es especialmente relevante en adultos mayores, depresión en niños, personas que padecen depresión persistente o cuadros de mayor complejidad.
Si los síntomas se mantienen, afectan tu vida diaria o se acompañan de ansiedad, insomnio, fatiga, falta de respuesta a tratamientos previos o sensación de bloqueo interno, solicitar orientación profesional especializada puede ser el primer paso para comprender lo que ocurre y elegir el apoyo más adecuado.
En Centro Sophia Higea trabajamos con un enfoque de medicina clínica neurofuncional orientado a comprender la causa raiz de que es lo que está provocando la depresión. Nuestro objetivo es evaluar cada caso de depresión de forma individual y orientar si se requiere psicoterapia, medicamento, sesiones de neurofeedback para ayudar en la regulación del sistema nervioso ,o apoyar con cambios alimentarios y estilos de vida.
En pacientes con depresión que han tenido un tratamiento previo sin evolución suficiente o presentan depresión resistente, puede ser especialmente importante revisar nuevamente el diagnóstico, y así poder recomendar el tratamiento adecuado.
Si tú o un familiar están enfrentando síntomas persistentes relacionados con salud mental, emocional, insomnio, dolor crónicos o problemas de aprendizaje o desarrollo, puedes solicitar orientación inicial para evaluar si nuestro enfoque puede ser adecuado.
Si tú o un familiar están enfrentando síntomas persistentes relacionados con salud mental, emocional, insomnio, dolor crónicos o problemas de aprendizaje o desarrollo, puedes solicitar orientación inicial para evaluar si nuestro enfoque puede ser adecuado.
Si tú o un familiar están enfrentando síntomas persistentes relacionados con salud mental, emocional, insomnio, dolor crónicos o problemas de aprendizaje o desarrollo, puedes solicitar orientación inicial para evaluar si nuestro enfoque puede ser adecuado.
- Organización Mundial de la Salud. Depressive disorder (depression). 2025.
Definición de depresión como trastorno mental común, sus síntomas principales, impacto global, riesgo de suicidio y la existencia de tratamientos eficaces para depresión leve, moderada y severa.
- National Institute of Mental Health. Depression. National Institutes of Health.
La depresión puede afectar cómo una persona se siente, piensa, duerme, come y trabaja; además, describe factores genéticos, biológicos, ambientales y psicológicos asociados.
- National Institute for Health and Care Excellence. Depression in adults: treatment and management. NICE Guideline NG222. 2022, última revisión 2026.
El diagnóstico, tratamiento y manejo de la depresión en adultos, incluyendo primeros episodios, tratamientos posteriores, prevención de recaídas, depresión crónica y cuadros complejos.
- American Psychiatric Association / DSM-5. Criterios diagnósticos del episodio depresivo mayor.
Los criterios diagnósticos del episodio depresivo mayor: cinco o más síntomas durante al menos dos semanas, incluyendo ánimo deprimido o pérdida de interés/placer.
- Mayo Clinic. Depression: diagnosis and treatment.
Respalda opciones de tratamiento como medicamentos, psicoterapia, evaluación médica, psiquiatría y alternativas de manejo en casos severos o de mayor riesgo.
- Remes O, Mendes JF, Templeton P. Biological, psychological, and social determinants of depression: A review of recent literature. Brain Sciences. 2021.
La depresión tiene determinantes biológicos, psicológicos y sociales, y que su aparición suele explicarse por múltiples factores de riesgo y protección.
- Eun-Jin Cheon, Bon-Hoon Koo, Joong-Hyun Choi, Applied Psychophysiology and Biofeedback 2016 mar;41(1): 103-10.
Estudio sugiere que el neurofeedback tiene efectos significativos en pacientes con trastorno depresivo mayor.
- Hammond DC. Neurofeedback Treatment of Depression and Anxiety. Journal of Adult Development. 2005;12(2–3):131–137.
Revisión sobre el uso de neurofeedback/EEG biofeedback en depresión y ansiedad, destacando evidencia especialmente positiva en trastornos de ansiedad y presentando hallazgos sobre neurofeedback aplicado a depresión.
- Matthew D Sacchet, Ian H Gotlib, Expert Rev Neurother. 2016 Jun 22;16(9):1003–1005
El entrenamiento con neurofeedback puede reducir los síntomas relacionados con la depresión en el trastorno depresivo mayor.
- Xia Z, et al. Uncovering the power of neurofeedback: a meta-analysis of neurofeedback treatment for major depressive disorder. 2024.
Revisión/metaanálisis reciente sobre eficacia del neurofeedback en trastorno depresivo mayor.